Un hallazgo permite vaticinar el futuro del Sistema Solar tras morir el Sol

Científicos andaluces han participado en este descubrimiento que augura qué planetas podrían sobrevivir cuando el Sol se convierta en enana blanca.

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Un hallazgo permite vaticinar el futuro del Sistema Solar tras morir el Sol
Sistema planetario formado por una enana blanca y un planeta gaseoso. / Foto: W.M.Keck Observatory / Adam Makarenko.

Científicos del Instituto de Astrofísica de Andalucía, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAA-CSIC), han participado en el descubrimiento de un sistema integrado por una estrella enana blanca y un planeta similar a Júpiter, un hallazgo, publicado en la revista científica ‘Nature‘, que muestra que los planetas pueden sobrevivir a la muerte de su estrella, y por tanto permite vislumbrar el futuro del Sistema Solar tras la desaparición del Sol.

Dentro de unos 5.000 millones de años, el Sol agotará su combustible y comenzará a hundirse bajo su propio peso, proceso que calentará y dilatará las capas externas, que engullirán las órbitas de Mercurio, Venus, y puede que de la Tierra, según ha detallado el IAA-CSIC.

A esta etapa, la de gigante roja, le seguirá otra en la que la envoltura se expandirá libre formando una nebulosa planetaria, y en cuyo centro aún brillará el núcleo desnudo de lo que fue el Sol, una enana blanca. Aunque algunos estudios afirmaban que los planetas podrían sobrevivir a la muerte del Sol, en concreto, los similares a Júpiter, las evidencias observacionales eran aún escasas.

Gran descubrimiento

Ahora, un grupo de científicos con participación del IAA-CSIC ha publicado el descubrimiento de un sistema formado por una enana blanca y un planeta de tipo joviano, que permite vislumbrar el posible futuro del Sistema Solar.

Las imágenes de alta resolución obtenidas desde el Observatorio Keck revelan que la enana blanca recién descubierta tiene un 60 % de la masa del Sol, y que su exoplaneta superviviente es un mundo gaseoso gigante con una masa un 40 % mayor que la de Júpiter. El planeta gira en torno a la estrella en una órbita amplia, a una distancia mínima de unas 3 veces la que existe entre la Tierra y el Sol.

“Este hallazgo confirma que los planetas que orbitan a una distancia suficientemente grande pueden seguir existiendo después de la muerte de su estrella”, ha señalado Joshua Blackman, investigador de la Universidad de Tasmania (Australia), que encabeza el estudio. Además, “dado que este sistema es un análogo a nuestro propio Sistema Solar, sugiere que Júpiter y Saturno podrían sobrevivir a la fase de gigante roja del Sol”.

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Microlente gravitatoria

El equipo descubrió el planeta mediante una técnica denominada “microlente gravitatoria”, que se produce cuando una estrella cercana a la Tierra se alinea momentáneamente con otra lejana. Esto crea un fenómeno en el que la gravedad de la estrella en primer plano actúa como lente y amplía la luz de la estrella de fondo. Si un planeta gira alrededor de la estrella cercana, deformará temporalmente la luz magnificada al pasar.

Cuando el equipo científico estudió la estrella anfitriona del planeta halló que su luz no era lo suficientemente brillante para una estrella ordinaria de la secuencia principal (o una estrella adulta). Los datos también descartaron la posibilidad de que se tratara de una enana marrón (un objeto intermedio entre las estrellas y los planetas gigantes) o de un objeto compacto como un agujero negro. La única opción viable era una estrella enana blanca.

“Dado que el 97 % de las estrellas de nuestra Galaxia se convertirán en enanas blancas, este descubrimiento y los que le sigan nos permitirán vislumbrar el futuro de los exoplanetas“, ha afirmado Camilla Danielski, investigadora del IAA-CSIC, que ha participado en el descubrimiento. El equipo de investigación tiene previsto incluir sus resultados en un estudio estadístico para averiguar cuántas otras enanas blancas cuentan con supervivientes planetarios intactos.

Fuente: Europa Press