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Un modelo predecirá dónde ocurrirán los deslizamientos de tierra en zonas semiáridas

Un modelo predecirá dónde ocurrirán los deslizamientos de tierra en zonas semiáridas

Un equipo de investigación de la Universidad de Almería ha creado un modelo que predice dónde van a ocurrir los deslizamientos de tierra en suelos semiáridos con las fotografías recogidas por un dron.

A través de la comparación de indicadores como la presencia de flora y o bien la orientación de las laderas, entre otros muchos, y un modelo en 3D del terreno obtenido con las imágenes del vehículo aéreo, los especialistas desarrollan un método que puede aplicarse a otros ambientes con características geológicas afines a la zona en la que se sitúa la investigación.

Además de esto, esta metodología tiene un costo inferior a las pruebas frecuentes, que implican mayor esfuerzo humano y también inversión en tecnología como sensores de movimiento.

Los deslizamientos de tierra no solo afectan a las zonas específicas en las que ocurren; asimismo influyen en infraestructuras como las carreteras y en los ríos próximos, puesto que se genera un arrastre de sedimentos que acaban en sus cauces.

Las cárcavas almerienses, también denominadas badlands, son en especial susceptibles a estos movimientos en masa debido a sus peculiaridades geológicas: laderas con escasa vegetación, suelo poco profundo y erosionable, entre otras.

Por esta razón, los estudiosos centran su tarea en esta zona concreta del desierto de Tabernas. Para pronosticar qué cantidad de sedimentos se moverán y dónde van a ocurrir los deslizamientos de tierra, los investigadores emplean los mapas en 3D generados por un dron.

«Con estos datos podemos diseñar estrategias para prevenir accidentes. Por servirnos de un ejemplo, si sabemos que el terreno que rodea a una carretera va a cambiar, podemos establecer alguna medida de seguridad para los conductores o asegurar la zona para evitar peligros», ha explicado a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Almería Emilio Rodríguez Caballero.

Generalmente, las zonas con vegetación padecen menos los efectos de la erosión. No obstante, en este estudio titulado ‘Landslides on dry badlands: UAV images to identify the drivers controlling their unexpected ocurrence on vegetated hillslopes’ y publicado en Journal of Arid Enviroments, la mayoría de deslizamientos de tierra identificados se desencadenaron en zonas con vegetación espesa, dando sitio cambios en la superficie del terreno.

Los estudiosos explican que a lo largo del evento de lluvia inusual analizado, en las cárcavas del desierto de Tascas, ocurre lo opuesto debido, primordialmente, a 2 factores.

El primero es la baja capacidad del terreno para retener el agua. El segundo, la poca profundidad que alcanzan las raíces de la vegetación en estas áreas. Al ser tan cortas, las plantas no están bien asentadas. Por eso cuando cae un enorme volumen de lluvia la corriente las arrastra y se llevan consigo la tierra que las rodea.

Los expertos estudiaron esta zona durante cinco días de lluvias abundantes pero de baja intensidad, equivalente a la mitad del agua que cae en el desierto de Tabernas durante todo el año.

«Los 30 deslizamientos que examinamos sucedieron en unas condiciones meteorológicas que no son habituales en esa área. Era un instante excepcional, ideal para probar este procedimiento y comprobar qué factores señalan que esos movimientos sucederán antes de que lo hagan», ha resumido Emilio Rodríguez.

Este equipo de investigación primero usó un GPS para encontrar las zonas del desierto de Tascas donde se produjeron deslizamientos de tierra. Después, un dron recogió imágenes de esas áreas y creó un modelo en 3D de las mismas.

Así, los estudiosos establecieron indicadores que influían en la ocurrencia de los deslizamientos de tierra como la presencia de vegetación, la orientación de las laderas, la curvatura del terreno, el área de drenaje, entre otros.

Por último, los expertos efectuaron un análisis matemático estadístico con el que compararon las imágenes captadas por el dron con los indicadores y consiguieron un modelo de predicción. De esta forma, los expertos desarrollan una metodología más veloz, económica y que implica menor esfuerzo humano que los medios que se aplican en la actualidad.

Éstos se basan en estudios de campo, en los que el investigador debe examinar in situ con un GPS el perímetro, tecnología como sensores de movimiento o la contratación de empresas que generen modelos digitales muy detallados de la zona para el posterior análisis de los estudiosos.

El conjunto Ecohidrología y restauración de tierras áridas de la Universidad de Almería lleva 20 años controlando los procesos de erosión y generación de escorrentía del desierto de Tabernas.

En el presente estudio, observan el proceso de erosión y los cambios que sufre esta zona semiárida debido a los deslizamientos de tierra, pero asimismo estudian cómo recobrar estos ecosistemas.

Para ello, en nuestros días centran su tarea en producir estrategias de restauración de estas áreas mediante las biocostras, comunidades de líquenes y bacterias que habitan los primeros milímetros del suelo en zonas semiáridas.

«Tienen una función esencial en los entornos naturales, donde mejoran las propiedades del suelo y reducen la erosión. De ahí que estamos estudiando de qué manera recuperar las biocostras para facilitar la restauración de los ecosistemas», ha explicado el estudioso Emilio Rodríguez.

Este estudio ha sido financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) del Ministerio de Ciencia e Innovación en el marco del proyecto de investigación Rebioarid (2018-101921-B-100).

Asimismo, ha recibido apoyo de la Consejería de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidad de la Junta de Andalucía ha financiado el proyecto RH2O- ARID (P18-RT-5130) y del programa Hipatia de la Universidad de Almería.

Fuente: Europa Press.