Mentalidad y resultados

No he fallado. He encontrado 10.000 formas en que no funcionará
Thomas Edison

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Mentalidad y resultados

Paco Canovaca. Después de la exhibición de fuerza, coraje y resiliencia de D. Rafael Nadal Parera en Roland Garros, qué difícil es describir con palabras el ejemplo que ofrece, desafiando a la resistencia propia y a los límites físicos de su propio cuerpo.

Está claro que Don Rafael no es de lo más normal. Irradia muchos valores envidiables, pero en este momento me gustaría destacar su fortaleza mental proyectada hacia la consecución de resultados.

Y es que ocurre que, en cualquier aspecto de tu vida, tienes dos juegos en los que competir:

1. Está el juego exterior, en el que se trata de aprovechar las oportunidades y reformular las amenazas. Es, quizás, donde casi la mayoría se concentra, principalmente porque si no ganas siempre tienes la excusa (queja o justificación) para decir “no depende de mí”.

2. Y luego está el juego interior, la conciencia de tus fortalezas y la capacidad de resignificar tus debilidades. Este juego lo trabajan una minoría, pero es realmente ahí donde más posibilidades encuentras para obtener esos resultados que buscas.

Esa mentalidad que destacaba de Don Rafael es la que permite que asumas un pequeño cambio en cómo ves el mundo para que tus resultados sean totalmente distintos.

La mentalidad es fruto del esfuerzo y la constancia, es decir, que también se trabaja y se desarrolla. Son varias las formas que puede adoptar tu mentalidad y que, por tanto, puedes trabajar. Lo que te propongo hoy es conseguir la MENTALIDAD PERI:

  • Mentalidad de PENSAR EN PROBABILIDADES:
    Existen modelos de pensamiento y mentalidad de personas que todos conocemos o que admiramos y que podríamos replicar o modelar. Usar esos modelos es tomar un atajo con más probabilidades de éxito. No pienses que, porque otros hayan usado un modelo que les ha funcionado, tú vas a obtener el mismo resultado con ese modelo. El contexto, las circunstancias, los momentos son diferentes. Pero, lo que sí está claro es que usar un modelo que ha funcionado te acerca a la probabilidad de que a ti te funcione.

    En definitiva, te toca experimentar y probar a ver si te va bien.

    Te recomiendo, claro, que modeles esa mentalidad positiva y abundante, y que entiendas que, aplicada a ti, te puede generar éxito.

    En el peor de los casos, si no tienes éxito, habrás aprendido por el camino.

  • Mentalidad de EXPERIMENTACiÓN:
    En este punto, se cumple la Ley de Pareto, que dice que el 20% de la gente más abundante y más brillante produce el 80% de los avances en el mundo. Pero eso se debe a que ese 20% está continuamente experimentando. Esas personas producen la misma proporción de malas ideas que el resto. Lo que ocurre es que, como experimentan mucho, tienen muchas malas ideas, pero también tienen muchas buenas ideas; tienen muchos fracasos, pero también tienen muchos éxitos.

    Por tanto, te propongo que adoptes esa mentalidad de experimentación, que además desarrolla la imaginación y la creatividad (esto es lo que nos distingue del resto de seres vivos). Si consigues experimentar más y desarrollar más ideas, sin duda tendrás más posibilidad de conseguir el éxito, aunque sea por insistencia, por determinación y por esfuerzo (recuerda el ejemplo de Don Rafael).

    Experimentar es imprescindible si quieres tener éxito en tu vida y, si no lo obtienes, al menos obtendrás aprendizaje.

  • Mentalidad de RIESGO
    En nuestra vida suele ocurrir que, para evitar perder lo que tienes, te quedas donde estás. Pero resulta que, cuando no avanzas, retrocedes. Esta cuestión se debe a que el cerebro está programado biológicamente para no asumir riesgos, porque los riesgos producen incertidumbres y nosotros salimos al mundo buscando certidumbres, gastando así menos energía.

    La programación del cerebro es muy primitiva, es prehistórica, busca la supervivencia. No permite asumir riesgo, porque tiene interiorizado que el riesgo es muerte. Pero hoy vivimos de otra manera. Está claro que, para obtener resultados, hay que arriesgarse y, como ocurre con la experimentación, cuanto más riesgo, más posibilidades de obtener resultados. Vivir hoy implica arriesgarse gestionando el miedo, de forma que cuando detectemos ese riesgo irreal evaluemos que nos está respondiendo el cerebro primitivo y por tanto tomemos decisiones de “riesgo”. Es decir, la idea es que redirijas tu toma de decisiones al cerebro límbico y, así, entiendas que “no existe el fracaso, sino los resultados”.

  • Mentalidad de INVERSIÓN
    Tienes que invertir en aprendizaje, eso es evidente. Si no inviertes, si no aprendes, no vas a tener resultados (ni buenos ni malos). Cuanto más inviertes en ti, más capacidad tienes de asumir riesgos. En consecuencia, vas a experimentar más y, por tanto, tus probabilidades de éxito serán mayor.

    Por el camino, vas a aprender, vas a ser más creativo, vas a sentirte el protagonista de tus decisiones y de tu vida, ¿Qué más quieres?

Asume la mentalidad PERI y obtendrás más éxito en tu viaje (o, como mínimo, más resultados) y una vida más abundante. ¡Arriésgate, juega y VIVE!

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