Nace en Fuengirola un ejemplar del rumiante más pequeño del mundo

El ciervo ratón es una especie de apenas 20 centímetros que curiosamente posee cuatro estómagos.

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Ejemplar de ciervo ratón. / Foto: Bioparc Fuengirola.

Bioparc Fuengirola ha celebrado el alumbramiento de un ciervo ratón, el rumiante más pequeño del mundo y el más primitivo hoy en día. De apenas 300 gramos, y con un tamaño no superior al de un móvil, la cría ya supone el 30% del peso de su madre mientras en los humanos, un bebé recién nacido, apenas llega a ser un 4%.

La naturaleza de esta especie, adaptada para sobrevivir en entornos hostiles donde es una presa apreciada por todo tipo de carnívoros, ha propiciado que las crías de ciervo ratón se desarrollen muy rápido.

En este sentido, a las pocas horas de nacer ya son capaces de ponerse en pie, caminar, e incluso saltar, y en solo 4 meses alcanzan su madurez sexual. Los adultos de este curioso y raro rumiante miden apenas 20 cm y pesan en torno a 1,2 kilos.

Un rumiante con 4 estómagos

Este ciervo, han precisado desde Bioparc Fuengirola, despierta el interés de los científicos por su asombroso, pequeño y prehistórico sistema digestivo compuesto por 4 estómagos, a diferencia del más evolucionado sistema digestivo como es el de una vaca, compuesto por 3.

A pesar de estar incluido en los programas de la EAZA y regulado por CITES, el ciervo ratón es un gran desconocido para la comunidad científica. Su pequeño tamaño hace que los trabajos de campo en su hábitat natural sean escasos, aunque sí existe una unanimidad en describir 6 especies con múltiples subespecies que se distribuyen por las densas y recónditas selvas del sur de Asia.

Bioparc Fuengirola es uno de los parques que más éxito tiene en el EEP (Programa Europeo de Especies en Peligro) del ciervo ratón, en el que participa desde 2003, registrando 15 nacimientos con este último ocurrido el 4 de octubre de 2021. Además, es el único parque en España, junto con Biodomo de Granada, en el que poder contemplar esta especie de tan pequeño tamaño.

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Inmovilidad como forma de supervivencia

Desde su nacimiento, los visitantes han tenido la oportunidad de ver la cría ejerciendo su principal sistema de defensa, mantenerse totalmente inmóvil. El instinto de supervivencia de la especie es tan fuerte, que la cría permanece la mayor parte del tiempo escondida y alejada de su madre, a quien únicamente acude en horas nocturnas y solo para alimentarse.

Fuente: Europa Press