Nace Lucía, el bebé de la primera española con Síndrome de Silver Russell en ser madre

Ha sido complicado, pero el pasado 14 de abril nacía esta pequeña, hija de una sevillana y un onubense, que ha supuesto todo un reto para los profesionales que la han traído al mundo.

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Nace Lucía, el bebé de la primera española con Síndrome de Silver Russell en ser madre
Pancho y Sonia felices con su pequeña Lucía.

Ana Rodríguez. Hace unos tres meses, Andalucía Buenas Noticias avanzaba que una andaluza, Sonia Hidalgo, sería la primera española con Síndrome de Silver Russell en ser mamá. Una excelente noticia de la que hemos querido conocer el desenlace. Éste tiene nombre propio, Lucía, una preciosa niña cuyo alumbramiento ha sentado un precedente a nivel nacional y abierto un camino de esperanza a parejas en circunstancias similares a las de Sonia y Pancho, sus padres.

Recordemos que Sonia nació con esta patología congénita, calificada como enfermedad rara por su escasa frecuencia. Quienes la padecen suelen tener un retraso en el crecimiento, tanto intrauterino como en la infancia, por lo que suelen ser adultos con altura inferior a 1,5 metros. Asimismo, suelen presentar una asimetría corporal, siendo un lado del cuerpo más grande que el otro.

En el caso concreto de esta sanluqueña, el Síndrome de Silver Russell se manifiesta principalmente en su escasa altura (1,3 metros), así como en ciertos problemas en las caderas.

Sin embargo, esta enfermedad no implica impedimento alguno para concebir. Como ella misma explica: “no tiene por qué dificultar el embarazo, solo existe el riesgo de la estatura, como en cualquier acondroplasia. En España, mujeres adultas con mi mismo Síndrome seremos tres o cuatro. A los hombres, en cambio, sí les afecta a los testículos y algunos se tienen que operar y no pueden ser padres”.

Cuando Susana pidió una hermanita

La aventura en la que se embarcaron la sevillana Sonia y el moguereño Pancho tiene su origen en una petición muy especial, la de Susana, hija de este último. “La hermana mayor de Lucía, de siete años, le escribió una carta a la cigüeña diciéndole que quería una hermanita“, un deseo que la pareja quiso hacer realidad.

El principal problema era el desarrollo de un feto normal en el cuerpo de una mujer de 1,30. “Mi Síndrome es como el de Peter Pan, tengo el cuerpo y estatura de una niña de ocho años. Soy delgada y estrecha, estoy proporcionada, pero tengo un problema de cadera. Parir por mí misma no podía. Lo mismo otra persona igual de bajita pero más ancha sí podría hacerlo”, explica Sonia.

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De hecho, como anécdota, la sevillana cuenta que “ya estando embarazada, me monté en tren y el conductor paró y vino a buscarme porque se creía que me había perdido de mi madre. ¡Embarazada y todo! Me pidió el DNI y al final se acabó disculpando”.

Embarazo muy controlado

Desde el primer momento, la joven estuvo muy controlada. El embarazo en sí, aunque de riesgo, fue normal, solo tuvo azúcar. Lo que realmente preocupaba a los médicos era cómo reaccionaría el cuerpo, y particularmente las caderas, de Sonia conforme Lucía fuera ganando hueco en su interior, al no tener si quiera antecedentes de embarazos similares.

En los últimos meses, el bebé le provocó a Sonia una distensión en el diafragma. Además, llegó un momento en el que, por el peso, la joven tenía que desplazarse en silla de ruedas para dar reposo a sus caderas.

La sevillana ingresó en el Hospital Santa Ángela de la Cruz de la capital hispalense, donde el equipo del doctor Guillermo Espinosa le llevó desde el primer momento el embarazo, un mes antes de dar a luz. “Todos los días bajaba a monitores, hasta que una noche me dieron contracciones. Me pusieron la inyección de la maduración de los pulmones y al día siguiente se anticiparon a que me pusiera de parto”, recuerda Sonia.

Nace Lucía, el bebé de la primera española con Síndrome de Silver Russell en ser madre
Pancho y Sonia, con la pequeña Lucía y el doctor que la trajo al mundo.

Fue una cesárea programada en la que todo fue bien. El 14 de abril, con 36 semanas, nacía Lucía, que pesó 2,380 kilos y midió 45 centímetros. Una niña preciosa y sana.

“Lucía se encuentra muy bien, le hicieron todo tipo de pruebas y no ha heredado mi Síndrome. Nació prematura y por eso ha tenido más control, pero ya está en los percentiles de crecimiento y peso de niños de su edad”, explica su madre.

El nuevo miembro de la familia

Tras pasar cinco días en el hospital, la pequeña Lucía conocía al fin su hogar, donde la esperaba su hermana Susana. Como es natural, el miedo y las dudas que sobrevienen a los padres al regresar a cada del hospital con un bebé en brazos también les asaltaron a Pacho y Sonia.

“Al principio tenía mucha inseguridad de si lo iba a hacer bien”, reconoce la sevillana. “Desde el primer día lo hemos hecho todo nosotros solos, sin asesoramiento de nadie: cambiar pañales, cortarle las uñas, curarle el ombligo, darle el pecho, los primeros baños… Tengo mucho miedo del covid y no dejo que nadie entre ni me ayude en casa”, reconoce la reciente mamá.

Por otro lado, como es natural, la familia de la pareja está encantada con el último miembro de la familia, y Susana colabora mucho en el cuidado de su hermanita pequeña.

Un ejemplo a seguir para otras mujeres

Para el equipo médico que atendió a Sonia, su proceso de gestación ha sido todo un reto. “Ellos me animaban. Yo le decía al doctor, ‘Me voy a morir’, y él me respondía ‘Sí, pero de otra cosa, de esto no’. Y cuando parí, le dije a Guillermo ‘Lo conseguimos’ y él decía, ‘No, lo conseguiste, ya estás preparada para el segundo'”, recuerda divertida la sevillana.

Sin embargo, aunque Sonia reconoce que no repetiría la experiencia, su ejemplo sí está sirviendo para que otras mujeres en sus mismas circunstancias se echen para delante en su sueño de ser madres.

Por último, Sonia envía un claro mensaje de valor y esperanza: “hay que echarle valor a la vida y si hay algún problema resolverlo, y si no se puede, aprender a vivir con él. Pancho y yo somos un equipo y nos buscamos nuestras mañas para atender a la niña. Yo no tengo músculo, pero me busco la forma para coger a Lucía, que ya va cogiendo kilos, y su padre, que tiene discapacidad visual, igual para vestirla, cambiarle el pañal… Porque más hace el que quiere que el que puede. Los límites te los pones tú”.

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