La campana eléctrica de Oxford que sigue tocando desde 1840

Las baterías se degradan y reducen su capacidad. Lo sabemos gracias a nuestros móviles que tras los primeros años de uso empiezan a reducir su autonomía, pero entonces ¿cómo lleva está campana funcionando 181 años?

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ABN/Redacción. Tanto en ciencia como en tecnología los experimentos fallidos están a la orden del día, es inevitable. Muchos de los grandes avances que nos han traído hasta el mundo moderno en el que vivimos han sido un proceso constante de probar, fallar y rectificar. Es por eso que destaca el experimento de la famosa campana eléctrica de la Universidad de Oxford, que se instaló en 1840 y que sigue funcionando desde entonces.

Las baterías se degradan y reducen su capacidad. Lo sabemos gracias a nuestros móviles que tras los primeros años de uso empiezan a reducir su autonomía y cargarlos es cada vez más recurrente, pero entonces ¿cómo lleva está campana funcionando 181 años?

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En realidad, la campana eléctrica de Oxford está formada por dos pequeñas campanas de latón que suenan en contacto con una pieza metálica esférica que las golpea al oscilar entre una y otra. Esta pieza, que se conoce en castellano como badajo, se mantiene colgada entre las dos campanas, que a su vez, están debajo de dos pilas secas, conectadas en serie. Aunque si viajas a Oxford para visitarla no podrás oírla, ya que se mantiene aislada detrás de dos capas de cristal en la exposición, pero el mecanismo sigue en funcionamiento. El misterio: ¿de qué está hecha esta pila para que dure tanto? nadie lo sabe.

La campana fue creada en la compañía Watkins and Hill de Londres. Uno de sus profesores de física, el también clérigo Robert Walker, fue el responsable de traer esta curiosa campana a la Universidad de Oxford. Desde entonces, la campana habrá sonado unos 10.000 millones de veces, según algunos cálculos. Eso sí, a una frecuencia de oscilación de 2 hertzios.

La campana eléctrica de Oxford no se ha desmontado nunca, ya que eso pararía instantáneamente uno de los experimentos científicos más longevos de la actualidad. Lo que sí se sabe es que la batería está recubierta de azufre fundido para protegerla de la humedad. En cualquier caso, que siga funcionando tiene una explicación: aunque se necesita un voltaje alto para iniciar el movimiento, la carga que se transporta de una campana a otra es muy baja.

Tal y como explican desde la propia universidad, se sospecha que en el interior de la campana podría haber una pila de Zamboni, ya que hay registros de otros experimentos similares durante la época de su creación. Estas pilas se construyen apilando discos de papel recubiertos con hojas de zinc por un lado y dióxido de manganeso en el otro.

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